Otra
vez me encontré sintiendo que dentro mio hay algo muy dañado, quebrado. Como un
tronco podrido. Un ser roto, desarmonizado. Lejano a si mismo y a sus propias
virtudes negadas. Una blasfemia soltada en un templo sagrado. Reconstruirlo se
convierte en tarea de luthier, de artesano. Pero es como hacer torres de arena.
Yo tengo algo que proteger y compartir.Es muy contradictorio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario