Mi mamà hablo de mi
y dijo que el ùnico defecto
que estoy teniendo
es fumar.
Hace cuatro años
que voy al psiquiatra mamà,
te amo.
lunes, 29 de abril de 2013
sábado, 20 de abril de 2013
1.
En casa
en un cumpleaños,
Sara,
alzando Quilmes en mano,
declaró:
¡VIVA LA PATRIA AUNQUE YO PEREZCA!
Y en consecuencia,
se le cayó la dentadura.
Yo tendría diez años
y amaba pasar esa cinta
en cámara lenta,
apretando play y pausa,
en la videgrabadora.
2.
En el Hospital Italiano,
ayer,
cargando un ramo de flores
golpee la puerta
de la habitación 304
del tercer piso.
Y sentí vergüenza de mi misma,
de llevarle flores,
a esta vieja
que le gusta el bingo y la cerveza;
como asegurando algo
que se acelera o se desprende.
Un lugar tan común
e incongruente
para ella.
Dio las gracias
y las dejó a un costado,
marchitarse sobre una mesa.
Su manera de decir:
"Las flores son para los muertos,nena".
jueves, 18 de abril de 2013
Cuando encontraron a Esther fue casualidad. Se sabía que algo pasaba porque las persianas estaban bajas y se escuchaba,sin respuesta, sonar su celular en el interior de la casa cuando se la llamaba desde la puerta de entrada; puerta que se abrió místicamente al colocar en el apuro una llave ajena en la cerradura. (Lo cual dispara la interrogativa: ¿serán los cerrajeros tan estafadores de repetir el mismo patrón de llaves para todo el mundo?).
La hallaron incrustada boca abajo en el espacio entre la cama y la mesa de luz. Probablemente, según dictaminaron en el hospital, se acostó y rodó dormida después de atiborrarse de somníferos y whisky,que ya es sabido que le pega mal.
Fue su primer intento real de quitarse la vida, no como aquél año nuevo cuando dejó sobre la mesa de la cocina una carta a sus hijos firmada con un Post Data con los números de los centros de toxicologìa màs cercanos. Fue un intento secreto y respetable, y sobre todo fue el intento de darse una muerte digna. Eso quedó en evidencia cuando despertó toda entubada, y con los ojos aún cerrados murmuró. La tía Esther, de sesenta y tres años, morocha, sisciliana murmuró a los presentes:
-Qué mal me salió, no como a Marilyn.
-¡¿Qué Marilyn?!, preguntó alguien
- Monroe.
La hallaron incrustada boca abajo en el espacio entre la cama y la mesa de luz. Probablemente, según dictaminaron en el hospital, se acostó y rodó dormida después de atiborrarse de somníferos y whisky,que ya es sabido que le pega mal.
Fue su primer intento real de quitarse la vida, no como aquél año nuevo cuando dejó sobre la mesa de la cocina una carta a sus hijos firmada con un Post Data con los números de los centros de toxicologìa màs cercanos. Fue un intento secreto y respetable, y sobre todo fue el intento de darse una muerte digna. Eso quedó en evidencia cuando despertó toda entubada, y con los ojos aún cerrados murmuró. La tía Esther, de sesenta y tres años, morocha, sisciliana murmuró a los presentes:
-Qué mal me salió, no como a Marilyn.
-¡¿Qué Marilyn?!, preguntó alguien
- Monroe.
miércoles, 17 de abril de 2013
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

